León en Común

Desde León en Común no vemos viable proyecto urbanístico de La Granja.

En una ciudad con un gran centro comercial casi vacío y con una de cada tres viviendas vacías, no se entiende que se quieran construir hasta 1500 nuevas residencias y otra gran superficie.

Según un informe del Procurador del Común de junio de 2013, una de cada tres viviendas de León está vacía, situándonos como la séptima provincia de España con mayor porcentaje de

residencias sin habitar. Además, parece evidente que, en una ciudad que pierde población y con otra gran superficie prácticamente vacía en Eras de Renueva, no tiene sentido proyectar un nuevo complejo.

Para justificar su viabilidad se han lanzado una serie de falacias. La que más se repite, sin duda, es la que dice que se generarán 260 empleos. Si la población no tiene mayor capacidad de
consumo, lo que se consigue al sumar una nueva gran superficie a la ciudad es que la gente deje de comprar donde lo ha hecho hasta ahora para consumir en el centro comercial. No se genera consumo, se cambia de sitio.

De esta forma, lejos de aumentar los puestos de trabajo, lo que ocurre es que otras tiendas quiebran al ver reducido su negocio. Lejos de crearse empleo, se destruye en las PYMES para
ser sustituido por empleo precario y mal pagado en las grandes cadenas.

En cuanto a las 1475 viviendas que se anuncia que se pueden llegar a construir, lo único que se puede decir es que choca con la realidad del mercado inmobiliario. Con una de cada tres
viviendas vacías, resulta difícil imaginar cómo va a absorber el mercado este volumen de nuevas residencias, que es, a todas luces, absolutamente innecesario.

Responde pues el plan al modelo de desarrollo económico, el del pelotazo urbanístico, que se fomenta desde las instituciones gobernadas por el Partido Popular. Modelo cuya principal
característica es su absoluta insostenibilidad. No nos referimos sólo a que una nueva burbuja inmobiliaria no es la solución a los problemas de paro que sufre España, sino a la huella ecológica irreparable que deja la especulación urbanística allí donde se da.

Tampoco esta subvención serviría para facilitar el acceso a la vivienda para quienes no pueden permitírsela, cuestión que sólo puede resolverse con el alquiler social, sería mucho más lógico
y eficiente para las arcas públicas utilizar las viviendas vacías propiedad de los bancos y, sobre todo, de la SAREB, ya que sus inmuebles han sido comprados con dinero público.

Por todo esto mi voto será en contra.

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