León en Común

León en Común denunciamos la “uberización” del sector inmobiliario.

León, 6 de febrero de 2019.

Los pisos turísticos “alegales” proliferan en nuestra ciudad y las consecuencias ya se están dejando ver.

En estos días, la huelga del taxi está en boca de todo el mundo. La situación ha llegado a tales extremos que al colectivo de taxistas no les ha quedado otra que pasar a la acción para que las administraciones tomen cartas en el asunto porque no tienen posibilidad de competir con plataformas como Cabify o Uber. El problema es que esta “uberización” está afectando a cada vez más sectores y en León, donde se está notando, es en el inmobiliario.

Rara es la Comisión de Urbanismo a la que acudimos en la que no se aprueba otra licencia más para un nuevo apartamento turístico en León. Nos puede gustar más o menos pero, la realidad, es que estos establecimientos son legales y cumplen una normativa específica en lo relativo a impuestos y tasas y deben reunir unas condiciones concretas para poder abrir al público.

El problema viene con los pisos que se registran en apps como Airbnb, que esos sí que no están regulados de ningún modo. No es nuestra intención criminalizar a las personas que, por culpa del desempleo o de la situación de precariedad en la que viven, no tienen más remedio que ceder su vivienda a estas empresas, muchas de las cuales cotizan en paraísos fiscales, pero sí que opinamos que hay que empezar a vigilar de cerca a los grupos económicos que aglutinan viviendas porque están haciendo negocio sin pagar impuestos por ello.

Esto lo que provoca, de entrada, es que el sector hotelero de León se resienta. A León, una ciudad que basa mayoritariamente su economía en el turismo, ya lo único que le faltaba es que los hostales y pensiones de toda la vida empezaran a cerrar por no poder competir con este tipo de pisos. Con las cifras de paro y de población activa que manejamos sería terrible.

Además, no sólo está la cuestión económica. Estos establecimientos no regulados están trayendo consecuencias tan nocivas como la gentrificación de las zonas más céntricas de la ciudad, problemas de convivencia en las comunidades de vecinas y, finalmente, un encarecimiento brutal del precio de los alquileres de León.

Al final lo que queda claro es que para que algo funcione con garantías debe estar regulado. La mejor manera de proteger a todos los agentes involucrados es con una normativa clara y concreta. El Ayuntamiento de León tiene que empezar a trabajar en esta línea de manera urgente porque esta deriva lo único que va a traer es más precariedad, más desempleo y más pobreza.

 

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