León en Común

Valoración año 2016

Más de lo mismo. Así podríamos resumir el año político en León. Las recetas neoliberales siguen aplicándose a rajatabla en nuestra ciudad por parte del gobierno del PP con el necesario apoyo de Ciudadanos que representa, si cabe, una postura más radical en este sentido que la de los propios populares.

Durante este año hemos visto cómo los servicios privatizados continúan sangrando las arcas municipales, y deteriorando los servicios públicos.

Seguimos con un autobús en manos de Alesa, con frecuencias insuficientes, líneas eliminadas, cada vez menos personas usuarias, un precio que no para de subir y unos itinerarios que dan mil vueltas a causa, sin duda, de un contrato que acuerda que la empresa cobre la subvención del ayuntamiento en función de los km que recorren los vehículos.

La zona azul o zona O.R.A. se mantiene también gestionada por una empresa que nada aporta al servicio. Perfectamente podrían sus trabajadores y trabajadoras depender del ayuntamiento, pero se prefiere que una empresa se haga con un pedacito del dinero que dejan los parquímetros, y que de paso se pierda el 21% de IVA por la concesión. Un caso similar al anterior ocurre con la ayuda a domicilio, que acumula quejas de personas usuarias.

Todo esto, por no extendernos, se aplica a un largo listado de bienes y servicios como el de aguas, parques y jardines, obras, grúa municipal, el parking del hospital, etc. Y, más recientemente, al cambio de las luminarias de las farolas a LED, donde también será una empresa quien financie y realice la obra y quien gestione posteriormente.

En cuanto al modelo de empleo la tónica es la misma. Ni el más mínimo rastro de incentivos a la economía productiva, a la innovación o al desarrollo de sectores estratégicos para León como el agroalimentario. La receta para las leonesas y leoneses que se encuentran en situación de desempleo es única: la hostelería. Ingentes (y únicas) partidas de dinero público destinadas a empleo que acaban, para regocijo de los empresarios hosteleros de León, en la promoción del turismo. De esta forma espera el PP fijar población, con empleos que, en su inmensa mayoría, son temporales, estacionales, mal pagados, a tiempo parcial y, en definitiva, precarios.

No nos olvidemos de la construcción. La sombra de una nueva burbuja inmobiliaria que nos devuelva a ese sueño de país de Champions League planea amenazante con macro-proyectos como el Palacio de Congresos o el nuevo Centro Comercial que se planea construir en la Granja, con sus mil viviendas adosadas. Suele decirse que hay que conocer la historia para no repetir errores del pasado; difícil empresa para quien carece de memoria a corto plazo.

En lo social, tres apuntes. Abandono total de los barrios periféricos y de las pedanías, que sufren la falta de mantenimiento y limpieza en calles, parques y jardines. Un proyecto de vivienda pública de alquiler social orquestado por la Junta que solo sirve para que Silván y el consejero de Fomento se hagan la foto. Y un presupuesto para igualdad y lucha contra la violencia machista menor al planteado para comprar papel A4.

Y en cuanto a la nueva política que dice encarnar el alcalde Silván, quien pregona cada vez que puede su capacidad para el diálogo y el entendimiento con todos y todas, nada de nada. Por citar algunos ejemplos, la caldera de biomasa, el traslado del Conservatorio al estadio de fútbol, la remodelación de la plaza del Grano y, ya en el tiempo de descuento, los Presupuestos preparados entre PP y C’s y que los demás grupos no conocemos ni en pintura. Estos son solo algunos ejemplos, a los que se suman la peatonalización de Ordoño que de un día para otro pasó a ser un bulo de la prensa a ser real y la ausencia total de consenso y diálogo en todos y cada uno de los proyectos políticos que se desarrollan en la ciudad.

Como punto positivo de este 2016, la actitud de Ciudadanos de «partido veleta» que, ante su falta de criterio, ha propiciado en varias ocasiones con sus cambios de parecer a última hora la retirada de los mayores sinsentidos del señor Silván.

 

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