León en Común

Yolanda Rodríguez González

Yolanda Rodríguez GonzálezVivimos tiempos excepcionales que exigen iniciativas valientes y creativas. somos conscientes de que una parte muy importante de la sociedad de León clama por un cambio orientado a la radicalidad democrática, la transparencia, la participación, la defensa de lo público, lo común y la autogestión, del medio ambiente, del comercio local, el patrimonio y el desarrollo de una economía local y ecológicamente sostenible. Y cada vez más grupos ciudadanos y ciudadanas confluimos en torno la idea de empoderar a la gente incorporando también ideas de los movimientos feminista y ecologista y para impulsar nuevas formas de vivir.

Queremos una ciudad que promueva la honestidad de sus gobernantes y que impida la connivencia entre política y dinero. Hay que limitar sueldos de cargos públicos, impulsar agendas transparentes y establecer mecanismos efectivos de control de los responsables públicos. Queremos un nuevo contrato ético entre ciudadanía y representantes.

El espacio público ha sido dominado por una política patriarcal y capitalista que no apuesta por una vida visible para todas/os sino solo para unos pocos, siendo éste uno de los motivos del fracaso del sistema políticoeconómico que padecemos.

Se hace necesario un nuevo modelo de relacionarnos desde la igualdad, la solidaridad, la cooperación y el buen trato.

Una sociedad libre de violencia, una economía que sitúe a las personas y su vida en centro de su dinámica, unos servicios públicos de calidad, una gestión sostenible de los recursos, una sociedad que garantice derechos y respete libertades.

Es un hecho que las ciudades están planificadas en función de los intereses y las necesidades de una parte de la población. Son las mujeres, las personas mayores, la infancia, las y los emigrantes es decir la inmensa mayoría de la sociedad la que a lo largo de la historia moderna de la humanidad ni está representada ni participa en el diseño y en la gestión de los pueblos y las ciudades (una de las formas de relación social más democráticas).

Las ciudades no está diseñadas de forma neutra. Aunque no existan barreras y prohibiciones para acceder a determinadas partes de las ciudades las mujeres tenemos en nuestra mente los lugares y los tiempos en los que podemos disponer con libertad y seguridad de los espacios.

Hay que desterrar la idea claramente machista de considerar a las mujeres como víctimas potenciales que tienen que ser protegidas (cuando se debate sobre seguridad en los espacios públicos). Es necesario cambiar esa realidad y ese concepto y visualizar a las mujeres como sujetos autónomos que con nuestra presencia y participación enriquecemos los espacios públicos.

El diseño de los espacios públicos repercute más sobre la vida cotidiana de las mujeres que sobre la de los hombres debido a que nosotras tenemos una relación mas estrecha con el entorno inmediato y realizamos muchas más actividades relacionadas con el trabajo reproductivo dentro de la ciudad. Pero a pesar de esto los espacios públicos son considerados espacios masculinos y las mujeres hemos quedado asociadas a los espacios privados. Las mujeres seguimos teniendo que hacernos cargo del llamado trabajo fantasma, es decir de la doble tarea del trabajo fuera de casa y de la inmensa mayoría del trabajo doméstico.

Por eso es necesario una ciudad segura donde sea fácil la convivencia, igualitaria donde los barrios se vayan equilibrando con dotaciones y comercios próximos a las viviendas, un buen transporte público y los cascos antiguos revitalizados.

Una sociedad, un pueblo una ciudad en donde se proyecte y planifique la actividad pública y privada desde una perspectiva de género, no sólo beneficiará a las mujeres sino también a la mayoría de la población.

Tenemos que encontrar la forma de detener y revertir las desigualdades insultantes que se han producido en los últimos años en nuestra ciudad. Queremos una ciudad sin desahucios ni malnutrición, donde la gente no se vea condenada a vivir sin luz y a oscuras o a padecer aumentos abusivos en el precio del transporte público o las tasas de los servicios públicos. El acceso a la vivienda, a la educación, a la sanidad, a una renta mínima, deben ser derechos garantizados a todos y no privilegios al alcance de una minoría.

Buscamos el apoyo de la ciudadanía, la complicidad y la colaboración de los colectivos, los movimientos sociales y las personas para construir otro León posible y necesario.

Ha llegado la hora, de reapropiarnos de las instituciones para ponerlas al servicio de las mayorías y del bienestar común. Necesitamos una ciudad acogedora, pensada para todas las personas, desde la diversidad y la diferencia, ecológicamente sostenible, pero dispuesta, también, a plantar cara a las grandes corporaciones privadas que presionan para privatizar los bienes comunes.

Busco vuestro apoyo para entre todos conseguir RECUPERAR LA ILUSIÓN en nuestra Ciudad y que nuestra juventud no tenga que emigrar, el comercio local y nuestras empresas cerrar.

Hay que ser valientes, y rebelarnos ante los poderosos y de organizarnos para ganar León.